lunes, 18 de agosto de 2008

Oro Olímpico y número 1 ATP, ¿alguien da más?

Nadal saldó la deuda pendiente que tenía el tenis español con los Juegos y logró la medalla de oro tras imponerse en la final delos Juegos Olimpicos de Pekín, Olimpiadas 2008 al chileno Fernando González por 6-3, 7-6 (7-2) y 6-3.

Horas antes de que este lunes la ATP haga oficial su número 1 mundial, el manacorí alcanzó el máximo galardón olímpico ante un rival que únicamente pudo defenderse merced a su gran golpe de derecha, su mejor arma.

El tenista mallorquín empezó muy fuerte, asegurando su saque y rompiendo el primer servicio de su rival con un ritmo infernal. Nadal consolidó el break en el tercer juego, sin permitir que el chileno pudiera reaccionar sobre la pista. Un comienzo demoledor del español que le sirvió para asegurar el primer set en apenas 20 minutos.

Derecha demoledora de González
Pese a que la tónica demostrada en el primer juego apuntaba a que Nadal podría llevarse el segundo ‘de calle’, González logró sobrevivir con dignidad gracias a su derecha demoledora.

El chileno pudo aguantar su servicio a duras penas, salvando varias bolas de break y moviéndose más por la zona del revés, en busca de un punto débil que pudiera desequilibrar al manacorí.

González supo bajar el ritmo del partido y logró incluso meter a Nadal en una tónica aburrida de juego que llegó a desconcertar al tenista español.

Pero el manacorí decidió en el momento preciso y, salvando hasta dos bolas de set, consiguió forzar el tie break para acabar llevándose con autoridad este segundo set (7-2).

La garra del campeón
El arranque del tercero pareció seguir la pauta del comienzo del partido, con Nadal asegurando su saque y haciendo sufrir al chileno con su servicio. A punto estuvo el manacorí de lograr rompérselo a las primeras de cambio, pero González levantó dos bolas de break y consiguió igualar el duelo.

No tuvo que esperar mucho Nadal para lograr romperle el saque a su rival. Aguantando los derechazos de González, el de Manacor se colocó con un 4-2 que ponía el oro en bandeja al español.

Aún así, González se revolvió ‘como gato panza arriba’, salvando hasta tres bolas de partido, y aguantó un juego más.

Con 5-3 en el marcador de este tercer set y Nadal al servicio, el chileno sabía que nada le salvaba ya de tener que conformarse con la medalla de plata olímpica. Y así fue. La oportunidad volvió a presentarse ante Nadal en este nuevo juego y esta vez el manacorí no perdonó, colgándose al cuello un nuevo oro para el deporte español.

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